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Un webinar es un seminario online, una conferencia que se lleva a cabo a través de Internet. Puede ser una presentación, una charla o una sesión de formación que los asistentes pueden presenciar viendo documentos, así como la imagen y sonido de los ponentes a través de sus ordenadores, tablets o smartphones, donde quiera que estén.

 

Los seis pasos de un webinar:

  1. Crear una landing page de registro donde se describen los contenidos que se abordarán, los datos del presentador, las credenciales que le dan credibilidad de experto y la información necesaria: día, hora y un formulario en el que el interesado entregará sus datos (siempre: datos a cambio de contenido…) para apuntarse.
  2. Promocionarlo a través del newsletter a los suscriptores del blog, en redes sociales y en algunos casos con publicidad en buscadores. Recuerda que igual que cuando organizas una fiesta no es suficiente con preparar rica comida y buena música: Además de ofrecer buen contenido debes invitar a la fiesta.
  3. Al inscribirse, el asistente recibe un email de confirmación y el enlace con el que accederá a la sesión online.
  4. Recibe recordatorios automáticos: un día antes, una hora antes, 15 minutos antes.
  5. En el momento, accede al enlace (en algunos casos necesitará descargarse una aplicación muy sencilla), y puede ver y oír la conferencia, así como hacer preguntas a través del chat de la aplicación.
  6. Al finalizar, recibe otro email con un acceso para ver nuevamente el vídeo de la sesión. Inclusive si habiéndose registrado no se hubiera unido al webinar en vivo, podría ver el vídeo posteriormente.

Existen en el mercado una variedad de aplicaciones de webinar, algunas gratuitas y otras de pago; y también son necesarias ciertas herramientas sencillas, como micrófono, cascos, un ordenador y una conexión rápida a internet.

Dentro de una estrategia de marketing de atracción o Inbound Marketing, los webinars son la herramienta ideal para avanzar en el embudo de confianza una vez que has aprovechado la oportunidad que representa el blog para demostrar tus conocimientos y colaborar en bajar el dolor jurídico de los posibles clientes. Es un formato de más exposición y que requiere más preparación, pero a la vez aporta más cercanía y genera más confianza.

Los webinars son acciones de comunicación que están siendo cada vez más utilizadas por otros sectores y que, un poco más lentamente, se están comenzando a conocer  y usar en el nuestro. Son cada vez más populares por ser una forma muy eficiente de ofrecer contenido de valor a clientes y posibles clientes, mucho más asequible que las usadas tradicionalmente. Nuevamente, la era digital democratiza el acceso a la notoriedad y reputación, siempre y cuando haya “contenido de valor”, es decir: que puedas ofrecer algo que interese y que realmente sepas. Nunca está de más repetir que nada reemplaza la seguridad que un abogado debe transmitir, sabiendo de lo que habla.

La tecnología amplía las posibilidades de los despachos de todos los tamaños para participar en esta gran fiesta, en la que ya no es necesario invertir grandes sumas de dinero para tener voz.

 

¿Cuándo conviene usar un webinar y cuándo una conferencia para un despacho de abogados?

Hay diferencias notables entre un webinar y una conferencia. Determinar cuál es la más conveniente para tu despacho dependerá del área jurídica a la que te dediques y de las características de tu cliente ideal. A continuación te contamos las características de un webinar comparándolo con una conferencia presencial.

1. Nula interacción con la audiencia

En los webinars estás solo hablando a un micrófono y mirando a una cámara. En un seminario web típico, en el que sólo se proyecta un powerpoint, el espectador nunca ve al presentador. El presentador habla mientras se pasan las diapositivas en la pantalla del ordenador del espectador con lo que el público pierde importantes señales no verbales, como el contacto visual, los gestos y las expresiones faciales, que añaden contexto e interés a la experiencia. Al no ver al ponente es más difícil que los asistentes se sientan conectados con él.

En una conferencia presencial hay feedback: les ves las caras, si se ríen o no, si están más o menos interesados por un tema en particular y puedes ir adaptando la ponencia a lo que interpretas interesa más a ese público en concreto. También se transmite con la comunicación no verbal y a través de estas sutilezas se incrementan la credibilidad del ponente y su relación con el público.

 

2. Mínima inversión económica

En los webinars la inversión es infinitamente inferior a lo necesario para una conferencia presencial. Las aplicaciones tienen un coste fijo independientemente de los eventos organizados y la cantidad de asistentes, generalmente contratadas anualmente o gratuitas.

En cambio en las conferencias, se debe invertir un importante presupuesto: alquilar una sala, coffee break, azafatas, equipo audiovisual, etc.

 

3. Bajo control de las distracciones

Durante un seminario online, el presentador no tiene ningún control sobre el entorno de la audiencia, los asistentes pueden estar en casa, en la oficina o en una cafetería, un “participante” webinar puede revisar su correo electrónico, hacer otro trabajo o navegar por Internet al mismo tiempo.

En una reunión real, el presentador puede controlar la iluminación y la organización de los asientos e intentar que no haya distracciones. La presencia de otras personas en la sala ayuda a centrar la atención en el ponente, la presión de grupo entre el público desalienta las conversaciones paralelas y las interrupciones.

 

4. Mayor privacidad de los asistentes

Durante un webinar, los participantes no saben cuántas personas participan o si sus colegas, clientes o competidores son también algunos de los asistentes online.

Los webinars permiten que llegue nuestro mensaje, eliminando el riesgo de que los clientes sean vistos y reduciendo el stress que genera realizar preguntas a los introvertidos. Esto es muy útil para tratar temas con los que los posibles clientes no quieren ser relacionados: cuestiones fiscales, penales, ciertos temas de familia, por ejemplo. Los asistentes pueden participar a través de un chat, en cualquier momento o a través de Twitter para los más atrevidos.

 

5. Bajo networking

En una conferencia en vivo, los miembros del público y los ponentes pueden ver a gente del sector y generar nuevas relaciones antes y después de la conferencia. De hecho, el coffee break es el momento que debemos aprovechar (y planear estratégicamente) para rentabilizar la participación en un evento.

Esto evidentemente no pasa con un webinar, ya que la única interacción es a través del chat, en el que los participantes aparecen con su nombre de pila y no hay mucho espacio a la generación de relaciones.

 

6. Ahorro de tiempo

Al no ser necesario ningún desplazamiento, un webinar emplea para los asistentes el tiempo exacto de la duración del evento. Esto permite que las sesiones sean más cortas que una conferencia tradicional, generalmente de alrededor de una hora. Para organizar formación para los abogados de un despacho con varias oficinas esto es una gran ventaja, ya que permite brindar píldoras de conocimiento cortas y efectivas. En cambio una conferencia presencial conlleva un mínimo de dos o tres horas, contando los tiempos de desplazamiento.

 

7. Más sensibles a los incidentes técnicos

En una conferencia presencial, un presentador que utiliza un power point durante una presentación sabe que corre el riesgo de que alguna dificultad técnica interfiera y deteriore la calidad de su momento de gloria.

Pero durante un webinar, en el que el público ve una presentación audiovisual en sus equipos, es mucho peor: cualquier cosa puede salir mal: los problemas técnicos que pueden suceder son ilimitados. Cada asistente tiene un equipo diferente con un navegador distinto, una configuración única del sistema operativo, la velocidad de conexión o aplicaciones de software pueden complicar la cosa. En algunos casos las medidas de seguridad de las empresas pueden bloquear la conexión si sospecha de la actividad que el usuario emprende. Cualquiera de estas situaciones pueden frustrar a los participantes y, por ello, desconectarse. Cuando la experiencia de usuario es mala, tendemos a culpar a los organizadores (jamás a nuestra propia torpeza) con lo cual nuestra marca corre riesgos.

 

8. Mucho mayor alcance

Un webinar es accesible a cualquier persona con una conexión a internet, pueden convocar a personas de distintas partes del mundo en una cita digital.

En cambio, las conferencias presenciales estás limitadas geográficamente, ya que requiere que los asistentes se reúnan físicamente.

 

Entonces, qué conviene para un despacho de abogados, organizar un webinar o una conferencia?

Como ves, cada tipo de acción tiene ventajas y desventajas que debes ponderar. La elección del canal adecuado dependerá básicamente del área de práctica a la que te dediques, del tema que quieras tratar y de las necesidades de la audiencia.

En Mirada hemos organizado ya varios webinars, para el Almacén de Derecho, para clientes y para nosotros mismos. Creemos que es una oportunidad enorme de producir nuestro propio programa de TV, fijando los contenidos, los invitados y la música.

 

¿Cómo lo ves tú? ¿Qué otras ventajas o desventajas de los webinars ves para un despacho de abogados?

 

 

 

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