noelia montosaDedicarse a la abogacía es un concepto muy amplio, existen muchas áreas de especialización e incluso dentro de una misma área existen distintos ámbitos en los que desarrollar la profesión. Esto lleva a una pregunta que muchos abogados se hacen a lo largo de su carrera, ¿despacho o empresa?

Como abogada que ha trabajado en ambos ámbitos, más que hacer un análisis de cada uno, que al final depende de intereses personales y circunstancias profesionales, me gustaría analizar la forma de complementarse que esperan como clientes los abogados internos que trabajan en la asesoría jurídica de una empresa de los abogados que trabajan en un bufete al contratar sus servicios.

Las principales causas que llevan al abogado interno a contratar los servicios de un externo, podría decirse que son:

  • Política de empresa: hay empresas en que el rol del abogado interno se concibe como el de una persona que gestiona los abogados de las distintas materias, aunque diría que esto es residual.
  • Falta de tiempo y de recursos en momentos de picos de trabajo.
  • Falta de conocimiento técnico en áreas específicas.
  • “Confort” del abogado interno, es decir, para tener una segunda opinión en algún tema concreto.

Por estos motivos todos los abogados internos han sido clientes alguna vez de abogados externos, pues estas situaciones se dan en todas las empresas en mayor o menor medida y, por lo tanto, la relación es más que evidente; sin embargo, ¿saben los abogados externos que necesitan los abogados internos?

En puridad, gran parte del trabajo que desarrollan en cuanto a temática es muy parecido, sin embargo, el día a día y las circunstancias en que cada uno desarrolla sus funciones son bastante distintas.

El abogado externo trabaja rodeado de compañeros de profesión, esto implica un entendimiento común en terminología, en la forma de abordar los temas a tratar y en los resultados que se esperan del trabajo. Sin embargo, el abogado interno está rodeado de compañeros que se dedican a actividades completamente diferentes (departamento financiero, comercial, operaciones…) y con suerte contará con algún compañero más en la asesoría jurídica, que no suele ser el departamento más numeroso de la empresa.

Este desarrollo del trabajo en ámbitos tan distintos, genera diferencias a la hora de abordar los temas y es un punto clave en la definición de las necesidades del abogado interno como cliente del abogado externo.

Necesitamos tres cuestiones básicas:

1. Claridad

La claridad es un aspecto fundamental a demandar de los abogados externos.

El abogado interno tiene la labor de “interpretar y vender” el asesoramiento del externo a sus compañeros de distintos ámbitos. Para un abogado interno un análisis exhaustivo de una materia es enriquecedor, pero es necesario que las conclusiones sean muy claras para que puedan llegar a las personas que desarrollan su actividad profesional en otras áreas y con esto evitar al máximo que el abogado interno tenga que dedicar el tiempo del que no dispone a la labor de “traducción”.

2. Posicionamiento

Los profesionales del derecho sabemos que los temas a tratar pueden tener todos los matices imaginables y que raras veces las situaciones son blancas o negras. Sin embargo, al abogado interno le van a exigir además de un análisis de las implicaciones del tema a analizar un posicionamiento.  El abogado interno espera que el externo le facilite esta tarea, no que asuma su responsabilidad, pero sí que le facilite la toma de decisión que a él le van a exigir.

3. Previsibilidad de costes

Y por último y no menos importante, la gestión del presupuesto y los costes legales. Éste es un tema en que debe haber un acuerdo muy claro entre las dos partes. En el pasado hemos visto situaciones de abusos que, unidos a los continuos recortes que han experimentado las empresas en los pasados años de crisis (y que vinieron para quedarse), hacen que el abogado interno no cuente con tanto presupuesto como quisiera. Deben extremarse las precauciones para evitar que se generen facturas difíciles de justificar internamente y que desemboquen en un rechazo de la dirección general para la externalización de temas jurídicos.

La función del abogado interno y externo la vienen desarrollando personas que en muchos casos han experimentado las dos funciones. Para ambas es enriquecedor trabajar juntos y el éxito de esta colaboración reside en la empatía que ambas funciones desarrollen respecto a la posición del otro y en la mutua confianza en los conocimientos sectoriales, de negocio y jurídicos de las dos partes.

Noelia Montosa
Iberia Chief Legal Counsel
De Lage Landen, International BV

 

 

 

 

 

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