Ya habrás oído que los robots vendrán a por ti. Primero, se quedarán con tu trabajo. Luego con tu hogar y tu familia. A continuación, tu coche.

Y, justo cuando pienses que ya ha acabado, es cuando te roban tu taza de café favorita.

El caso de los robots tiene una gran cobertura mediática, tenemos algunos muy espeluznantes en Boston. Pero en cuanto a qué le debe preocupar a un abogado, no es que un aparato vestido con traje y corbata vaya a estar sentado en tu escritorio un día. Probablemente estaremos muertos muerto antes de que eso suceda.

La preocupación más inmediata es el aprendizaje automático, como es el caso de los coches sin conductor. Por lo tanto, no es tanto que una réplica robótica algún día estará haciendo tu trabajo como abogado; sino que es más ver como dispositivos inteligentes y los sistemas poco a poco se comen algunos aspectos de la profesión.

Si un sistema de producción de documentos puede asesorar a clientes sin intervención del abogado, la existencia de dicho programa pondría en peligro a gran cantidad de abogados.

Si un programa pudiera diseñarse para producir decisiones en juicios rápidos, por ejemplo, esto podría eliminar la necesidad de que los abogados representasen a los clientes, o que el personal del tribunal se involucre íntimamente.

Estas cosas, y cosas como éstas, vienen; pero tal vez no con la velocidad suficiente para tener que salir a correr como locos. 

Cinco medidas para prepararte ante la llegada del apocalipsis de los robots al mercado de los abogados

Hay algunas cosas que como abogado te pueden ayudar a evitar caer víctima de la próxima apocalipsis del robot. Aquí te dejamos cinco:

1. Sé más eficiente

Los seres humanos disfrutan haciendo cosas como leer la Wikipedia o ver videos de YouTube. Los robots, en el sentido más amplio del término, no se permiten tiempo para sí mismos. Pero, esto no es sólo otra pieza sobre cómo ser más eficiente.

No debes esforzarte por ser eficiente todo el tiempo. La parábola aquí es que debes ser más eficiente en el trabajo que haces, cuando lo estás haciendo. Está bien tomarse un descanso, pero el tiempo que emplees ha de ser productivo.

Por lo tanto, si estás redactando documentos, considera tener un programa de automatización de documentos.

Si estás teniendo problemas para encontrar cosas en tu oficina, comprométete a digitalizar los documentos.

Y si tienes problemas para concentrarte, guarda algunas horas de energía, para que puedas sacar el máximo rendimiento a tu trabajo.

2. Sé menos eficiente

Los robots no son simpáticos. Los abogados… tampoco, ¡pero se puede mejorar!

Algo importante sobre el aprendizaje automático y el aumento de las interacciones con los programas en comparación con la gente es que el elemento humano se pierde.

Una de las ventajas que tiene, especialmente si eres un abogado individual o de un pequeño despacho, es la capacidad de socializar y llegar a los clientes a nivel personal.

Utiliza esa ventaja. Entrega la calidad de servicio personalizado que un robot o dispositivo no es capaz de dar… todavía.

3. Ábrete a los datos

El aprendizaje de la máquina no está sólo desarrollado en abstracto. Para que una máquina aprenda algo, debe haber algo que aprender. Las máquinas de este tipo actúan sobre datos. No están adoptando presentimientos, tomando decisiones basados en la intuición, en gran parte porque no tienen.

Muchos abogados de firmas individuales y pequeñas aborrecen o evitan estadísticas, porque no hacen matemáticas, o porque “saben” cómo dirigir un negocio.  

Sin embargo, tomar decisiones basadas en datos te permite tomar mejores decisiones.

Si puedes detectar tendencias en tu práctica, puedes actuar sobre ellas.

En un nivel muy básico, si ves a tu base de clientes moviéndose de un suburbio a una ciudad, puedes ajustar sus opciones de espacio de oficina en consecuencia.

Si un tipo de asesoramiento en el que te especializas se pone de moda, el mercado se volverá más competitivo: invierte en posicionarte cuanto antes.

Si sabes, porque guardas la información y la analizas, qué tipo de asesoramiento es más rentable para tu despacho, puedes tomar decisiones más inteligentes sobre qué casos elegir, prestar servicios de más valor, dejando de lado el que no lo es. 

4. Amplía tu estrategia comercial

Es difícil dedicarse de manera individual al asesoramiento de personas físicas. Hay un montón de empresas de servicios jurídicos con nuevos modelos de negocio que compiten por el mismo negocio.

La desventaja que sufres es que no te presentas con el mismo capital humano y financiero que una gran empresa tiene.

Luego están los robots. ¿Los recuerdas? Siguen viniendo. Hacia ti, hacia tus clientes.

Por lo tanto, ¿por qué no centrar una parte de su estrategia de marketing en asociarte con algunas de estas firmas más grandes? Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Esto es como lo que está sucediendo en “Juegos de Tronos” con todos los zombies. ¡Tú puedes ser Dany Targaryen!

Colaborando con firmas que ofrecen directa o indirectamente lo mismo significará probablemente que harás menos para cada cliente. Pero, ¿no es eso mejor que no conseguir ningún cliente? 

5. Conviértete en un súper especialista

¿Sabes porqué los robots y los sistemas automatizados son buenos para hacer ciertas cosas? Porque están construidos para realizar tareas singulares y repetitivas.

¿Sabes por qué los abogados especializados en todas las materias no son tan buenos en hacer eso? Debido a que no se centran en nada, y continúan aprendiendo algo nuevo cada día.

Eso es un desperdicio de tiempo. Supongo que ese tipo de asesoramiento es intelectualmente estimulante. Pero también podría especializarse en un nicho, y volver a casa y leer “Ulysses” – que sería intelectualmente estimulante, también.

Hay una razón por la que Henry Ford dejó de usar a la gente exclusivamente en su línea de montaje. Realmente nunca puedes llegar a estar tan  especializado como una máquina que puede ser programada.

Sin embargo, si construyes reconocimiento de experto en tu área jurídica y una región geográfica puedes destacar y ser elegido en base a esa especialización.

Deja que los robots los tomen primero.

Gary Kasparov luchó contra las máquinas durante mucho tiempo; y ahora, está luchando contra Vladimir Putin.

Pelea la pelea que debes pelear, aunque sólo sea por poco tiempo, y podrás sobrevivir como abogado. ¿Tus abuelos? No tanto.  

Este artículo apareció originalmente en Attorney at Work: https://www.attorneyatwork.com/prepare-coming-robot-apocalypse/