El vídeo-blogging (o vlogging) es un modo de conectar con nuestros clientes actuales y potenciales ofreciendo consejos jurídicos de un modo más efectivo (con más credibilidad y más facilidad para la audiencia) y eficiente (lo haces una vez y lo reciben infinitas personas).

Los blogueros jurídicos que usen video tendrán más oportunidades de diferenciarse de abogados competidores, porque escribir un blog difícilmente te aporta una diferencia competitiva (ya lo hacen todos y el plagio es habitual).

Ya nadie duda de la importancia de la calidad de servicio como atributo de diferenciación de un abogado con respecto a su competencia. El vídeo transmite, a través de lenguaje no verbal, esa energía, seguridad y confiabilidad que tiene el experto y comprometido abogado que los clientes buscan.

Sin embargo, cuando hacemos vídeomarketing de abogados, también podemos caer en errores que nos debiliten. En este post, te damos unos consejos nacidos en nuestra experiencia de idear y producir muchos vídeos para despachos de abogados.

1. El vídeo debe aportar un beneficio a tu cliente:

Cuando planees el tema de tu vídeopost, oriéntate al cliente: las personas que pueden llegar a ser tus clientes o tus clientes actuales no están interesadas por la última sentencia del Supremo, ni de la última Ley publicada en el BOE. Están interesados por resolver su preocupación. No nos cansaremos de decir esto, cuando escribas en tu blog, cuando des una conferencia, cuando publiques un artículo en una revista: Como dice el maestro bloguero jurídico Jesús Alfaro, “Creo que es un pecado mortal aburrir al personal. Que no tenemos derecho a que nos escuchen si no tenemos nada interesante que decir. Que si algo es interesante, un lector inteligente escuchará. Como los lectores están a un clic de abandonarme, si vuelven, será porque les doy algo de su interés.”

La pregunta clave es: después de ver este vídeo, ¿mi cliente objetivo estará en una mejor situación para resolver su dolor jurídico y me verá como un posible colaborador?

2. El título, la primera y última escena deben aclarar qué se llevará el visitante si dedica su tiempo a ver tu vídeo.

Al comienzo del vídeo, ofrece a tu audiencia la propuesta de valor que está comprando con su tiempo. Dile a tu espectador lo que vas a decirle y dale una razón para quedarse contigo hasta el final del vídeo. Dile qué habrá obtenido después de verte.

Haz que el comienzo sea lo más convincente posible: los primeros 15 segundos son la clave. La atención online es muy volátil y la gente tiende a irse en la primera frustración. Debemos despertar su curiosidad para aumentar las posibilidades de que vean el vídeo completo y empiecen a confiar en nosotros.

Por supuesto, luego asegúrate de cumplir con la promesa inicial a través de una narrativa convincente en la que al mismo tiempo aportes valor, pero no regales el conocimiento que vendes. Es un delicado equilibrio, difícil de lograr.

Al final, vuelve a subrayar qué has aportado y qué ha aprendido el espectador, justo antes de la llamada a la acción.

3. Reduce las muletillas, pero no te exijas perfección

Una cosa que descubrí oyendo mi propia voz en vídeos es que uso muletillas. Sé que es un mal hábito y distrae a la audiencia. En una conferencia, este tipo de fallos no son tan negativos, pero en un vídeo llenar los espacios con “EEEEEs” queda fatal. En algunos casos se pueden quitar en la edición, pero queda raro. Lo mejor es oírte, tomar consciencia de ello y tratar de reducirlo.

Sin embargo, debemos superar la autoexigencia de aparecer perfectos en cámara. Para la mayoría de nosotros, plantarte delante de una cámara y hablar para gente que no estás viendo es bastante extraño. La mayor parte de los abogados con los que trabajamos mejoran con el tiempo y al principio necesitan ayuda para comunicar de un modo atractivo lo que es interesante sobre su tema. Ciertos consejos en el momento del rodaje son clave para aprovechar el tiempo invertido y que al verse no se horroricen.

4. Mejora la claridad de tu locución

A veces hablamos demasiado rápido o no tenemos buena dicción.

El problema más habitual cuando los abogados hacemos vídeos es que queremos contar TODO. Y TODO tiene mucha casuística, muchas excepciones y muchas aplicaciones. Si debemos incluir TODO, pero sabemos (porque todos los sabemos) que los vídeos deben ser cortos, pretendemos decirlo TODO rapidito. El problema radica en que nosotros podemos hablar muy rápido, pero la gente entiende lento, especialmente si estamos explicando conceptos complejos.

Además, cuando queremos hablar rápido, empeoramos la dicción y eso no se arregla en la edición.

5. Cíñete al guion, pero no lo leas

No contar con un guion hace que el editor se vuelva loco y/o provocar que el producto final sea largo y de menor impacto.

Un guion te ayuda a economizar las palabras y te garantiza emitir el mensaje que planeaste emitir.

Sin embargo, es importante que no lo leas. Los periodistas de la tele que usan teleprompter están muy entrenados para que nadie se dé cuenta, pero si lo usa un abogado y se nota que está leyendo disminuye su credibilidad.

Recuerda: ¡no estás opositando! No tienes que sabértelo de memoria.

Lo mejor es tener un guion que esté adaptado a tu forma de expresarte, con el que te sientas cómodo, te lo sepas (pero no de memoria) y luego se grabe párrafo por párrafo, cambiando de plano para separar los conceptos.

6. Mira a la cámara

Aunque la doctrina no es pacífica en este punto, creo que no mirar a la cámara es perder la oportunidad del contacto visual con tu público.

Uno de los beneficios del contacto visual es que las personas sentirán que te estás dirigiendo a ellos directamente, como si estuvieras manteniendo una conversación en lugar de hablar sobre tu libro.

7. Eleva tu energía

Una de las funciones del vídeo es transmitir cómo sería trabajar contigo. El entusiasmo con el que hablas proyecta confianza y seguridad en ti mismo y eso es lo que busca un cliente en un abogado.

Moverse demasiado denota nerviosismo, pero quedarte absolutamente quieto distancia o autoritarismo. Trata de actuar con naturalidad, con buena energía, ritmo y positivismo.

Pero siempre ten claro tu objetivo: captar clientes. No buscas aumentar los visionados ni los suscriptores (típicas métricas de la vanidad y el postureo), sino confianza de posibles clientes en ti como abogado. En definitiva: no eres un YouTuber (ni lo quieres ser).

8. Evita la jerga del “abogadés”

En una conferencia es más complicado levantarse e irse, pero con un vídeo, estás a un clic del abandono.

Si tu cliente no es un director de asesoría jurídica, sino el dueño de una empresa, un directivo de un área no jurídica o simplemente una persona física, no uses terminología técnica.

Intenta explicar las cosas claramente.

9. Incluye una llamada a la acción

Debemos pensar en cuál debería ser el siguiente paso de una persona que está buscando información sobre el problema que explicas en tu vídeo. ¿Cómo debería actuar?
No es necesario ofrecer una consulta, sino algo como para saber más: descargar una guía con los consejos más detallados, conocer al equipo de expertos, etc. Piensa que es una pieza de comunicación que estará publicada en YouTube y debe dirigir el tráfico a tu casa digital.

10. Diviértete y comienza ya

Piensa que el mejor momento para salir a contar tu versión es ahora y muestra lo interesante que es la materia en la que te especializas.

Tu energía se transmite y comunica mucho sobre ti. ¡Adelante!

Ahora que veo el vídeo de este post, añado una más:

11. ¡Péinate!